Pagafantas



Ramón Muñoz publica en el País un artículo sobre "Pagafantas" (qué horror de música tienen el la página oficial, por cierto), comedia de Borja Cobeaga de reciente estreno en España. El articulista, no exento de cinismo, se permite una extensa y detallada descripción del "personaje clave en la sociología moderna", a su modo de ver, con expresiones tan procaces como " el pagafantas no es un hombre sino un hombro" y cosas por el estilo.

Os dejo el blog , la entrada dedicada a ellos en la frikipedia y material audiovisual, tanto original como derivado. No sé si la película valdrá la pena, pero yo ya me he echado unas risas.







La palabra en cuestión, nuevo adjetivo calificativo asociado al género masculino, se ha difundido a nivel social. La gente lo usa en la calle y se traslada a los medios en sus retransmisiones, o al revés, o al mismo tiempo, ya no sé. El caso es que investigando por la red me he encontrado con la otra cara de la realidad del pagafantas, y ésta a mí por lo menos no me ha hecho tanta gracia: un vídeo de dos adolescentes, chico y chica, donde ella se insinua explícitamente mientras él se limita a grabarla en vídeo. La difusión en Internet le ha valido unos cuantos comentarios, unos más despectivos que otros, y hasta una caricatura. Pobre chaval. El vídeo junto con algunos comentarios lo podéis ver aquí.

No deja de parecerme curioso cómo se transforma la cultura a través del contenido simbólico que se difunde. En otras circunstancias, si no hubiera aparecido la película y la sociedad se hubiera apropiado del término "pagafantas", o tal vez en esta mismas circunstancias pero en otros círculos, los comentarios más escabrosos no hubieran sido acerca de la pasividad de él, sino en torno a la voluptuosidad de ella, y seguro que con palabras no tan biensonantes. Sea como sea, la realidad está ahí, en Internet y en la calle, transformándose contínuamente hacia una dirección imposible de predecir. O eso me parece a mí.

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