Severn Suzuki, y la lección que dio al mundo.

Junio de 2009. Hace exactamente 17 años, en 1992, una niña de 12 años emprendió un viaje desde Canadá a Rio de Janeiro con 3 amigos para representarse en la ONU a ella misma, a sus amigos, a los desconocidos, a las generaciones que quedaban por venir. Frente a los principales jefes de estado del mundo alzó su voz y su mirada, que se clavaron en la memoria colectiva como sólo lo hacen las verdades cuando se muestran desnudas.

En su memoria, y porque en unos pocos días se celebran las elecciones europeas, cuelgo sus palabras en este espacio. Porque lamentablemente los discursos de los actuales líderes políticos no consiguen ni emocionarme ni parecerme creíbles. Porque estoy hastiada de los ejercicos de dialéctica circense que ostentan, de las acusaciones que desgastan sin pretender construir nada, de que se hagan los locos, de la baja moral, de la pose donquijotesca de salvadores del pueblo, del discurso demagógico, de que nos traten como estúpidos al final. Basta ya, y escuchen si no tienen nada mejor que aportar.

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